
antes de leer este relato leer Blanca armadura : Abrigo marrón
Blanca armadura : Víctima
Los rayos del sol entraban por la ventana. La blanca habitación de hospital parecía ahora más bonita que anoche, cuando entro en ella. La joven sonreía, tumbada en la cama. Tenía la nariz rota y algún rasguño menor. Nada serio.
No creía su suerte. Hacía poco menos de siete horas se salvó de una pesadilla. Hacía poco menos de siete horas la salvaron de una violación. Recordó toda la noche anterior con una leve sonrisa.
Había salido del gimnasio, ya era de noche. Su novio no pasó a recogerla, ella lo llamó y se excuso. Se recordó maldiciéndole ya que tendría que andar más de media hora para llegar a casa. Cuando apenas había andado diez minutos la abordaron. Ellos. Los chicos de los que nunca olvidaría las caras.
La llevaron a una oscura calle y le taparon la boca, ella se resistió. Le dieron un golpe en la nariz, partiéndosela. Ella seguía resistiéndose, siempre había sido una chica dura. Le enseñaron una pistola y le rasgaron la camiseta, lloro.
Recordar esas escenas no era fácil. Lo peor aún estaba por venir. Recordó cuando aquel hombre apareció gritando. Un héroe, un caballero de blanca armadura enfundado en un viejo abrigo marrón. Le miro con ojos tristes. Súbitamente recordó el arma. Fue tarde para advertirle. El disparó desgarró la noche. El hombre cayó al suelo. No pudo salvarla.
Nunca olvidaría su rostro. Sus ojos le suplicaban perdón. Perdón por no haberla salvado. Murió creyendo que no lo había logrado. Se equivocaba. El noble caballero quizás no tuviese corcel, pero alguien tuvo un teléfono. Alguien oyó el disparo y llamo a la policía.
En apenas unos minutos las sirenas disuadieron a los chicos de seguir con su brutal acto. Ni siquiera habían podido empezar. La policía los cogió a las pocas horas. Ella pasó la noche en el hospital. El Domingo iría al entierro de su caballero de blanca armadura. El hombre del viejo abrigo marrón.
Dile a tu colega la que sabe hacer dibujos que dibuje un poco la historia, con una ilustración vale, aaaanda, comele la olla (esto ha sonado mal)… mejor, pagale unas fantas, aaaaanda.
Es una chica y es peligroso pedir favores a una mujer, deberías saberlo…