
Ella se quedó mirándolo, sorprendida. No entendía lo que acababa de pasar. Era difícil para ella asimilarlo. Tuvo que preguntarlo en voz alta:
- ¿Qué ha pasado?
Miro el rostro que tenía en frente. Era el de su amigo. Como había sucedido. Ella siempre creía que lo controlaba todo, que entendía todas las cosas. Siempre sacaba sobresalientes, incluso en la facultad. Siempre tenía una respuesta para todo. Esa vez estaba completamente desorientada. No tenía respuestas, solo millones de preguntas. Se hallaba con una tremenda confusión. Estaba totalmente desconcertada, sorprendida de lo ocurrido.
- Nos hemos besado.
La voz llego del rostro amigo. Una voz tan conocida y a la vez tan nueva. Todo lo que ella creía saber de él había cambiado con ese beso. Ella lo miró de nuevo. Sus ojos parecían de otro color. Un marrón más lleno de matices, matices que hacían latir su corazón tan rápido que parecía querer lanzarla a sus brazos. Sus pensamientos se aceleraban, danzaban en su cabeza temor y deseo. Estaba claro que las cosas no eran como antes.
Era extraño pero sabía que ya no era su amigo, era un hombre al que deseaba.
Hacía cinco años que se conocían. Su pulso se acelero. Hacía cinco años que le conoció en el trabajo. Su respiración se entrecortaba. Hacía tres que eran auténticos amigos, desde la ruptura con su último novio. Sus mejillas ardían de deseo.
Su mirada se posó ahora en los labios de él. Recordó, con vergüenza, como hacía un año ella estaba tan ebria que intentó acostarse con él y él la rechazo caballerosamente, afirmando que en ese estado no sería un buen amigo si se aprovechaba. Ahora estaba completamente sobria y deseaba que se aprovechase de ella. Se sonrojó ante tal pensamiento.
No se dijeron ninguna palabra más. Fueron instantes, tal vez segundos, tal vez minutos, los que pasaron mirándose sin saber cómo reaccionar, esperando que fuese el otro el que tomase la iniciativa. Ella ardía de impaciencia. Se había enamorado con un simple beso, si eso era posible. Había despertado en ella sentimientos que no creía albergar. Estaba completamente enamorada y dispuesta a entregarse a su amado, al que antes simplemente consideraba un amigo.
Finalmente ella decidió abalanzarse sobre él y besarle. Esa noche hicieron el amor. El tiempo desapareció. El Sol entro tímido por la ventana, intentando no ser indiscreto. Ella se despertó y le miró de nuevo, mientras dormía. Era el hombre de sus sueños y no lo había visto hasta el beso. Que ciego es el amor, se dijo. Aquella mañana, mientras contemplaba a su compañero de cama, se dijo a si misma que era la más bonita que ella había tenido nunca.
¿A quién has besado ya niceman? Estás hecho todo un Casanova.
Aún me quedo con la intriga, si está basado en un hecho real o no… que imagino que será que si… pero esperaré a ver qué
Si tu no besas, tendrán que ser ellas las que te besen, ¿no?
Yo no beso a nadie, recuerda que soy majo, las chicas no me quieren besar