
Ayer no hubo desayuno. No, no pudimos quedar Holly y yo, o Paul y yo, cómo queráis identificarnos a Niceman y a NoSoyRutinario.
Estaba atendiendo nuestro amigo majo la llegada de alguien que no sigue la rutina y, por no fallar a mi apodo, no me he presentado al desayuno, para romper la rutina… y ¡que se joda el otro! … Esto es lo que piensas, estimado lector, pero Niceman ya estaba avisado un día antes que no íbamos a quedar para nuestro encuentro este martes. ¿Porque canceláis la cita? Pues por una fuerza mayor que tuve que atender: la fuerza mayor llamada (si, lo lees bien, le voy a poner su nombre verdadero) ayudar en el trabajo al que con su sueldo ayuda a mantener mi familia, o más sencillo, ayudar a mi padre en el trabajo; aunque sólo fue por la mañana y el resto del día lo pude dedicar a mis tareas. Así que ayer no hubo desayuno.
Pero cómo en este episodio no hay nada que contar (¿esperavais que contara mi vida privada?) va ha haber un segundo episodio, un capítulo extra de esta novela de intriga y misterio (no, los adjetivos no son los adecuados, ¡pero molan! Con permiso de nuestro majo amigo, mientras el parte para Praga, un servidor redactará las anécdotas que transcurran en nuestra cita pospuesta, en esta ocasión, a jueves.
Cómo dice el chiste ¿Que hay que hacer para dejar a un cerdo intrigado?
…
Te lo cuento el viernes, querido lector, te lo cuento el viernes….