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Pues toca continuar con los resúmenes de Praga, un viaje tranquilo donde predominaron los monumentos, chicas muy guapas, con los lugares de interés turístico, los bares.

Hablemos en serio, aunque sea difícil. La mañana la pasamos habituandonos al transporte en Praga, muy recomendado comprar un billete de tres días, 72 horas, que nos permitirá gozar de bus, metro y tranvía. Lo validamos la primera vez y listos, a viajar por Praga.
Una vez tomado el contacto con Praga y su sistema de viaje urbano nos dirigimos al centro, la parada Mustek, y paseamos por él hasta llegar a la plaza de Wenceslao. De allí llegamos a disfrutar de la Sinagoga Vieja-Nueva y encontramos el emplazamiento del Mueso de las máquinas sexuales, que visitaríamos el domingo (como dije en los preparativos). Tiendas de souvenirs muchas en las zonas turísticas, la mayoría de ellas venden muñecas matrioskas, que aunque más originarias de Rusia aquí se hacen un hueco. El cristal de bohemia se hace un hueco junto con la botellita de Absenta, que es legal también en españa.
En una de estas tiendas de souvenirs ocurrió el hecho que titula, entre paréntesis, este capítulo de la Praguense aventura. En Praga no hablan en español, hablan en checo, son así. En las tiendas de souvenirs puede que encuentres alguien que hable español pero mayoritariamente lo hacen en inglés.
La situación es la siguiente. El dueño de la tienda se dirige a un chico con una mochila a la espalda, le pide, en inglés, que se quite la mochila, la tienda es pequeña y puede tirar algo sin querer. El chico no le entiende. Rápidamente aparece en su ayuda un amigo suyo. Le dice al dueño de la tienda que le repita lo que le ha dicho. El dueño lo repite todo en inglés. La respuesta del amigo que ha venido a ayudar es:
- in inglis plis (In english please, pero mal pronunciado)
El pobre dueño de la tienda se queda con los ojos abiertos como platos y le dice, en inglés, que le esta hablando en inglés. El ayudante se queda atónito, sin saber que decir, y le acaba por soltar a su amigo:
- Creo que quiere mirarte la mochila.
En ese momento, y con gran vergüenza ajena, acudo como traductor en ayuda de los dos jóvenes que, supuestamente, sabían inglés.
Ya entrada la tarde nos dirigimos al Castillo de Praga, impresionante. Acabamos en un mirador con excepcionales vistas de Praga.
Por la noche intentamos ir a un club de Jazz, pero lo que nos cobraban por la entrada, sin incluir consumación, nos pareció abusivo, así que fuimos a tomar algo tranquilamente a otro lugar y nos retiramos a dormir.
matrioskas y absenta, me kedo con eso.
no sabia k las vendiesen ahi tb las muñekitas, rusia les keda lejos. en cuanto a la priva, habrá que pegarse algun lingotazo de tan peligrosa bebida de la cual tengo malas experiencias jajaja