La verdad es que la vida es muy caprichosa. Yo lo llamo vida, otros lo llaman destino, otros Dios todo poderoso y misericordioso, otros Alá, algunos menos espíritus, otros la fuerza y unos pocos los llamarán Chuck Norris. Pero en resumen viene a decir lo mismo.
Como decía, la verdad que esta semana tenía muchos temas de los cuales escribir pero no una idea bien definida de como llegar a nuestros lectores así que hoy miércoles, igual que un rayo de luz propulsada a vapor salida directamente de las mismísimas puertas del infierno, me ha salido un tema la mar de chulo: Miércoles 14.
La verdad que en este gran y pequeño mundo hay un montón de gente supersticiosa y que cree que realmente el martes y viernes 13 dan mala suerte, como más pueden dar una mala pero mítica película de terror. Efectivamente esto es totalmente falso. Recuerdo incluso que durante un tiempo se habló de un virus informático que se llamaba viernes 13 y que el anti-virus, su belero fonte, se llamaba sábado 14.
Bueno, tanto hablar y tantas gaitas para resumir que este miércoles 14 he tenido un verdadero martes 13. Creo que tenía tanto trabajo la diosa del destino que me dejo para el miércoles. En el curro no trabajaré, porque muy poca gente trabaja por amor al arte, ¿Tal vez los artistas?
Bueno un día malo de trabajo como cualquier otro, sin nada que reseñar pero lo bueno ha sido llegar por la tarde a casa. A sido, fuera de lo común. De hecho, si lo pienso bien antes, cuando las piedras gobernaban el universo, casi cada día era como hoy (Me enrollo como una persiana, parezco un segurata después de 10 horas a solas en un búnker que ha encontrada un pobre pardillo para derretir su cerebro con una verborrea de palabras incompresibles para el ser humano).
Por donde empezar. Llegar a casa y… ostras! Internet no va! Hagamos una fiesta por fin podemos ser libres, es evidente que todo ha vuelto a su cauce y ahora tengo la tan ansiada capacidad para conectarme a la majestuosa red de redes. Luego he ido a comprar al súper y me han tocado las dependientas más veloces del circulo polar, sobretodo porque allí no abundan precisamente lo supermercados. Voy comprar una revista y me dirijo al Sex Shop de mi barro para comprar encargar un “Vestido exótico” para una despedida de soltero que estamos montando. Quedé con el encargado iría para encargarle el modelo que escogiera con el resto de componentes del grupo. Elijo la vestimenta y me dice:
- ¿Cuántas quieres?
- Una
- (Cara rara) No puede ser, te la tengo que pedir expresamente y no me sale a cuenta pedirte una, tendrías que pagarme los portes.
- (Cara rara y cara de ¿Esto NO es lo que hablamos?) Bueno, cuanto serían los portes?
- (Cara de comerciante) No lo se (Cara rara mía), puede que 10 euros, llámame pasado mañana y te diré a cuanto suben.
- (Descolocado totalmente) Ok, ya te llamaré.
En fin, como había quedado me dirijo hacía mi coche y … sorpresa.. no lo encuentro! Bueno, como hacía tres días que no lo cogía pensé (pensar es muy malo): ¿No debo de acordarme de donde esta? Doy tres vueltas por la zona, nada. Digo, yo creo que lo aparqué aquí! ¿Se lo habrá llevado la grúa? Miraré si hay un pegatina. No, no hay ninguna. Doy otra vuelta. ¡Anda! Voy a llamar a la grúa a ver si saben algo… Premio! Lo tiene allí y para sacarlo tengo que ir a tomar por culo! Lógico, si te quedas sin coche para que aprendas la lección te tienes que ir a las afueras. Si esto no es lección suficiente para sacar el coche paga los servicios de grúa, 79€ (Coño! Si es lo que vale una plaza de aparcamiento, al mes, en mi barrio!) Luego tienes una fantástica multa en el parabrisas para que puedas pagarla, reclamar, limpiarte el culo, empapelar la habitación de los niños, llamar hijos de su santísima puta madre al guardia municipal que te hizo ese regalo y largo un etcétera que no vamos a contar.
Pero, acaba aquí… no? Llego a casa y… no hay móvil! Donde está el móvil? Pues no se, busca que te busca y nada. Cojo el Tlf fijo para llamarme a mi mismo como buen kalamar que soy y… No hay tono! Bien! (Locura). La verdad que tras una hora de búsqueda no se que cojones hacia el móvil detrás de la televisión y la batería debajo del mueble (Para quien se pierda en este punto, el móvil y su batería no estaban en el mismo sitio). Bendita batería, sin ella no podría disfrutar de mi novedoso mierda móvil.
Para finalizar voy a sacar la compra y… MIERDA! Me he olvidado de comprar pañuelos para mi constipado (Ahora es el momento para que un poeta haga la oda al papel de water y sus múltiples usos) y los tomates! Aquí os podéis perder, pero fui al súper a por: pan, jamón dulce, leche, unas cintas mini DV, naranjas, zumo, tomate y pañuelos.
No es el peor día de mi vida, por mala suerte, pero es curioso porque es un miércoles 14 (o un martes 13 camuflado). Analizándolo detenidamente creo que todo ha sucedido por : 1/4 parte de la divina providencia + 1/4 parte de factores externos y 3/4 de que soy un puto kalamar que esta mejor buceando en el fondo del mar que ir por ahí confiado del mundo. Se que si alguien suma esas cualtar partes dan 5/4, no es casualidad. Piensa que en el fundo muchas cosas se podían haber eviatado si uno esta más atento.
Por cierto, atentos a BDA que hay grandes cosas que se aproximan y no son trolebuses.

Que grandes cosas se aproximan Kalamardo? Un calamar gigante?
Por lo menos!!!