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Pablo llegó a la cafetería cuando aún faltaban cinco minutos para las cuatro, algo extraño en él pues solía llegar siempre tarde. Había tardado toda la mañana en decidir que ponerse, en dejar su pelo perfecto para la ocasión, para declararse a Carmen.
Carmen consiguió aparcar el coche al fin, después de dar más vueltas de las que pensaba. Estaba distraída pensando en la noche anterior y en la mañana. Quedar con Pablo la ayudaría a conectar con la realidad.
Pablo la vio aparecer y no pudo esconder su sonrisa, pensó que estaba preciosa. La saludó con la mano para que ella se sentase con él. Se dieron dos simples besos en las mejillas, como cada vez que se veían. Pablo deseaba que fuese en otro sitio.
Carmen notó a Pablo más nervioso de lo habitual, estaba extraño. No podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior, aún no entendía como aquel hombre había conseguido lo que ninguno.
Pablo notó a Carmen demasiado perdida en sus pensamientos. Algo no iba como debería, quizás no era el mejor día para declararle sus sentimientos. La camarera les pidió nota, un café y un cortado. Pablo miró a Carmen de nuevo, una leve sonrisa cruzó su rostro.
Carmen no pudo más y le contó a Pablo la noche anterior. Como cuando estaba con María un chico se acercó a ellas y empezaron a hablar. Como las miradas se cruzaron, como hubo sonrisas picaras y como, hacía el final de la noche, María se fue con el chico.
Los dos rieron, pues María siempre se hacía la dura. Pablo le dijo a Carmen que ella también se hacía la dura. Carmen se sonrojó y le dijo que a ella era fácil conquistarla. Pablo la replicó decidiéndole que él llevaba demasiado intentándolo sin éxito. Se dio cuenta de lo que acababa de decir. Se hizo el silencio. Se miraron largo rato.
Carmen rompió el silencio, y le dijo que él también era difícil de conquistar. Se besaron esa misma tarde. Pasaron la noche juntos. Se perdieron en un mar de orgasmos y felicidad. Carmen descubrió que Pablo tenía el tatuaje de un dragón que le cubría la pierna izquierda.
Al llegar la mañana María le envió un mensaje a Carmen diciéndole que aún estaba con el chico. Quedaron a las cuatro para hablar, Carmen también tenía cosas que contar.
