Bienvenidos, o no, a este blog.
Como lo prometido es deuda, y yo cumplo con mis promesas que por algo no soy político, os relataré, de manera breve para no alargarme, mi viaje a Ibiza, bueno el primero de ellos en realidad. Para los despistados, que alguno puede existir en estos mundos que habitamos, recordar que me fui de viaje a Ibiza, si me hubiese ido de viaje a la Luna pues el título otro sería.
En este viaje me acompaño una amiga de las que respiran, la planta de plástico sigue sin hablarme desde que me vio un pincho de cactus en los zapatos. La amiga que me acompañó en esta trepidante aventura no es otra que esa que no es famosa por escribir libros de cocina, rodar películas con centollos asesinos ni atarse a un árbol para evitar la tala indiscriminada de setas. Es la chica que nadie llamaría Romualda, básicamente porque ella ni se giraría.
Pues bien, una vez aclarado mi destino, Ibiza que no la Luna, y a que no se dedica mi compañera de viaje, que de paso no se llama Romualda, pasaremos a relatar los sucesos acaecidos durante el transcurso del susodicho viaje, que fue de ocio y no de negocios, o de placer si así os agrada más llamarlo, aunque aclarar quiero que el placer no se produjo entre mi amiga y yo, pues la amistad consiste en eso y ella no se dejaba.
Ahora centrémonos un poco, que os veo dispersos. El primer día del viaje, no de la creación ya que yo entonces no existía y nada de esos tiempos relataros puedo, al llegar al aeropuerto de Ibiza descubrimos, así nos preparamos el viaje, que la mejor opción para moverse por Ibiza es alquilar un coche, pero no quedaba ninguno disponible en el aeropuerto. Gracias al transporte urbano, el bus, llegamos al hotel, donde dormimos plácidamente todo lo que nos quedó de día.
Relataros cada día, uno a uno, puede ser demasiado aburrido, y ahora no tengo muchas ganas, así que lo resumiremos en lo importante, que se pueda explicar evidentemente, a ver si ahora os tendré que explicar cosas intimas mías o de mi amiga que no se llama Romualda, que os habéis pensado.
Ibiza es una isla bonita, que el tiempo y la poca organización que llevávamos, todo hay que reconocerlo, nos impidió disfrutar como se merece. Alquilamos un coche el segundo día en San Antonio de Portmany, donde teníamos el Hotel. Con el coche pudimos ir a Ibiza, encontrar un peñón elevado donde hicimos cuatro fotos, y regresar al Hotel. Salimos sólo una noche, el plan era salir dos pero la lluvia nos cogió de improviso haciendo que mis cuerdas vocales se fastidiasen lo suficiente para ganar un premio esa noche, fiebre.
LA última noche se la dedicamos a Pachá, en un ambiente tranquilo. Ibiza me ha dejado con ganas de más, esta vez preparadas, así que en Agosto tendré mi segundo asalto. Ibiza, avisada estas.
Esto es todo, por ahora. Saludos!!!

Ibizaaaaaaaaa, el año que viene tengo que ir